Gasol ya es leyenda

Segundo título de campeón de la NBA para el jugador español

 

Los Lakers ganan su 16º título de la historia, el segundo para Pau Gasol, que fue clave en el último cuarto con 9 puntos y 6 rebotes para un total de 19 puntos y 18 rebotes con los que se quedó muy cerca del MVP de la final, que fue para Kobe, tras un partido muy igualado y difícil en el que los Celtics ganaban de 13 en la segunda parte. Kobe, Pau y Artest fueron los artífices de la remontada (83-79) y del segundo anillo consecutivo en un séptimo partido (4-3) de leyenda.

Pau lloraba emocionado, y con él su familia, y con él sus amigos, y con él millones de aficionados de todo el mundo que lo tienen como referente personal y deportivo. Decir que Pau está haciendo historia ya parece poco, Pau es ya una leyenda. Su actuación en estos playoffs, en esta final, en el final del séptimo y decisivo partido le harán estar para siempre en los libros de historia del deporte mundial.

Ganar un anillo no es fácil, ganar dos es muy complicado, hacerlo en dos años consecutivos es muy duro, ser clave en las dos ocasiones es sólo para elegidos, y decidir en los últimos minutos del segundo es un sueño para los superdotados. Pau ya tiene dos anillos y los Lakers consiguen el 16º de su historia. El séptimo partido contra los Lakers fue uno de los acontecimientos deportivos más emocionantes de los últimos tiempos.

No hubo mucha calidad ni acierto, pero se jugó cada pelota con el alma y los nervios a flor de piel. Dos equipos de leyenda, una final increíble, un séptimo partido inolvidable. Los Lakers remontaron un partido que perdían de 13 al inicio de la segunda mitad. Supieron superar una mala noche en el tiro a base de rebotes y acierto en los minutos finales con los triples y los tiros libres.

Y en esos minutos finales surgió el mejor Pau, el que dominó el rebote, el que se la jugó en ataque, el que impuso su ley, el que mostró su dureza física y sobre todo mental, el que acertó con la mayoría de los tiros libres, se hizo con pelotas claves, metió alguna canasta para la historia y tuvo tiempo para asistir a sus compañeros. Un resumen del mejor Pau, del que ha convertido a este equipo en ganador desde su llegada hace poco más de dos años. El hombre que les ha llevado a jugar tres finales y a ganar dos anillos. El jugador al que Kobe Bryant, que suma su quinto anillo, dió la copa de campeones nada más recibirla en agradecimiento por su gran labor y ayuda decisiva para convertirlo a él en otra leyenda, si cabe de una dimensión mayor.

Y eso que ambos empezaron mal y fallaron muchos tiros hasta el último cuarto. Los Lakers acabaron con un 33% en tiros, pero en la primera parte estaban en el 26%. En triples no pasaron del 20% y desde la línea de personal se quedaron en el 67%. Boston tiró mejor desde todas las distancias, pero los Lakers mejoraron esos porcentajes en los minutos finales. Y sobre todo volvieron a ganar el rebote, 53-40, con un 23-8 en los ofensivos determinante. Nuevamente el equipo que reboteó mejor fue el que ganó el partido, una norma que se repitió en cada uno de los 7 encuentros.

Pau se salió en ese aspecto, manteniendo a su equipo vivo, siendo decisivo en los 15 rebotes ofensivos con los que acabaron en la primera parte, lo único que salvó a unos Lakers cansados y responsabilizados. Kobe Bryant fue el mejor ejemplo, en realidad hizo su peor partido desde antes del 2-2 ante los Thunder en la primera ronda. Pero también mejoró al final y fue clave en el último cuarto con 11 puntos, lo que sumado a los 9 de Pau arreglaron la estadística de las dos estrellas y valieron una victoria y un anillo.

Kobe fue el MVP de la final, pero Pau fue el MVP del partido. Ambos forman una pareja increíble. Pau no tiene problemas en ceder todo el protagonismo a Kobe, se llevan muy bien y nunca ha habido ni habrá problemas entre ellos. Ambos se necesitan y el equipo se beneficia. Uno es la gran estrella y el otro es un jugador imprescindible sin el cual Kobe no podría haber sumado su cuarto y su quinto anillo. Ellos dos, junto a Phil Jackson, que sumó nada menos que su 11º campeonato, el primero ganado en un séptimo partido, son las claves de este equipo de leyenda.

La final ha sido apasionante, los Celtics han luchado hasta el último minuto. Los Lakers remontaron tras perder el primer cuarto de 9, ir por debajo de 6 al descanso y acabar el tercer aún con 4 de déficit. Un gran último cuarto les puso por delante y todo parecía sentenciado pero Boston no se rindió nunca. Los Lakers, especialmente Pau, metía los tiros libres al final, pero los Celtics replicaban con triples. Artest se la jugó, como ha hecho durante toda la final, bendito loco, para meter un triple que les ponía 6 puntos por delante. Parecía acabado pero no lo estaba. Los Celtics metieron 3 triples en los últijmos instantes. Pau cogió un rebote ofensivo que parecía definitivo, pero no fue así. Con 13 segundos por jugar los Lakers sólo ganaban de 2. La pelota le llegó a Vujacic, que recibió personal y se fue decidido a tirarlos y anotar los 2 únicos puntos para él de la noche. 2 puntos para la historia. Luego ya no había tiempo para más y estalló la locura, el confeti, la fiesta, los premios, los abrazos y las lágrimas tras un triunfo tan sufrido como merecido.

Y Pau lloraba, recordando lo que le ha costado llegar hasta aquí. Satisfecho por haber superado tantos obstáculos, por haberse hecho un jugador mejor en cada partido, por haber vengado, como todos los demás, esa derrota de hace dos años en Boston. Un triunfo que es más que un triunfo al ser contra el rival de siempre, el que les había ganado las últimas 7 finales de las 11 anteriormente disputadas entre las dos franquícias más importantes de la historia de la NBA. Ganar a los Celtics en un séptimo partido es tocar el cielo, y Pau fue el primero que lo rozó con sus dedos.

Para hacerlo tuvo que sumar 19 puntos tras 6 de 16 tiros, 7 de 13 tiros libres, 18 rebotes impresionantes, 9 de ellos en ataque, 4 asistencias, 2 tapones, 1 pérdida y 2 faltas en 42 minutos que recordará siempre. Sus dos últimos partidos han sido determinantes. Los Lakers sabían que podían remontar en casa. Como siempre lo dejaron todo para el final. La serie, el partido, la victoria. Como siempre surgiendo cuando hay que surgir, así son estos Lakers de este Pau.

Los Lakers de Kobe, que pese a meter sólo 6 de 24 tiros y 0 de 6 triples acabó con 23 puntos tras 11 de 15 tiros libres. Pero Bryant decidió al final y además fue capaz de coger muchos rebotes, 15, sólo al alcance de alguien que sabe cuándo es el momento de estar en todas partes. Fue su peor partido de la final, pero los Lakers no podrían haber llegado a ese momento sin él. Su trayectoria desde el 2-2 ante los Thunder es la de una superestrella a la altura de Michael Jordan. Cómo está su rodilla sólo lo sabe él, cómo jugó lo vieron todos. MVP.

El tercer elemento fue otra vez Artest, un jugador capaz de lo mejor y de lo peor pero que hizo lo mejor en el séptimo y en general en las finales y a lo largo de los playoffs. No hizo una buena temporada, pero a él se le fichó para ganar campeonatos y en parte éste es gracias a su actuación. Defendió muy bien en muchos partidos y además atacó sorprendentemente bien en más de los esperados, incluso en más de los que se le pidió. Pero él es así, lo tomas o lo dejas y los Lakers lo tomaron y ahora se alegran. 20 puntos y dos triples, sobre todo uno al final que nunca olvidará.

El resto hizo lo que pudo como siempre en un equipo en el que no todos brillan pero en el que no se ve ninguna fisura interna. Fisher volvió a completar unos notables playoffs y lo rubricó con 10 puntos en el último partido. Es el gran capitán, la voz de la conciencia, imprescindible en los momentos claves. Bynum volvió a intentarlo, pero nuevamente no pudo con su rodilla y se quedó en 2 puntos y 6 rebotes. Odom jugó por él y metió 7 puntos y 7 rebotes. No alcanzó su mejor nivel en la final, pero siemrpe ayudó. El resto del banquillo no anotó en esta ocasión, excepto los dos tiros libres al final de un Vujacic que ha resurgido en la final tras una nefasta temporada y unos oscuros playoffs. Pero estos Lakers son así, encuentran siempre una solución a todo, y Vujacic, un balcánico con sangre fría en los momentos importantes, no dudó en querer la pelota y no tembló al tirar los dos últimos tiros libres.

Los Celtics fueron un durísimo rival. Vendieron muy cara la derrota. Sin Perkins lo tuvieron más difícil para luchar por los rebotes y parar a Pau, pero los Lakers estuvieron sin más de tres cuartos de Bynum durante muchos partidos. Pierce acabó con 18 puntos y 10 rebotes, Rondo con 14 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes y Garnett con 17 puntos pero de nuevo muy pocos rebotes, 3. Wallace suplió a Perkins en el quinteto inicial con 11 puntos y 8 rebotes, y un triple final que casi da la vida a su equipo. El banquillo no fue clave en esta ocasión, y sólo Davis sumó 6 puntos y 9 rebotes.

Los Ángeles está y estará de fiesta muchos días. El lunes celebrará la famosa ‘parade’, se emocionará con sus jugadores y disfrutará por haberle ganado al odiado rival. La victoria debe ayudar a que Phil Jackson se quede, porque este equipo, con Kobe y Pau, tiene crédito como para ganar un par de anillos más en los próximos 4 años, que son los que ambos tienen todavía de contrato. Dos anillos que significarían para los Lakers superar a los Celtics en la historia y para Kobe superar a Michael Jordan. Para Pau sería un sueño jamás soñado, un hito que nunca ningún otro español podría alcanzar.

David Laguillo

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David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia