¿Hasta cuándo tanta injusticia?

Por Manuel Haro Alcalde

Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}N{/xtypo_dropcap}o aspiro a decir nada nuevo ni siquiera a aportar epítetos que no se hayan empleado hasta ahora. Es difícil sentir más asco ó repugnancia al hecho que ocupa y preocupa a la opinión pública no sólo de nuestro País, sino allende nuestras fronteras por el impacto que supone cualquier asesinato, pero más en éstas circunstancias con dos niños de 2 y 6 añitos, a manos de su cafre padre o lo que sea y que, en un alarde de suciedad mental, sigue negando.

Hay espacios, muchos e insuficientes, en los que se condena el crimen de Ruth y José, nombres tan familiares que nos parecen hasta de nuestra propiedad, pero hay algo que también preocupa, cada vez más, como es el comportamiento de nuestra Justicia.
Me cuidaré muy bien de enjuiciar si hubo fallo garrafal, como se ha calificado en todos los medios de comunicación, en el primer informe-expediente de la Policía Judicial, donde se reconocían huesos de “pequeños roedores”, en vez de humanos como revelan las últimas investigaciones privadas.
Pero me cuidaré también de asegurarme que, cuando ésos informes se clasifiquen como definitivos y confirmen que pertenecen a los niños, haga valer mí modesta aportación como ciudadano, exigiendo cambios en el comportamiento de nuestra Justicia.
Cambios, para que delincuentes convictos y confesos, no se vayan de rositas, como el caso (uno de tantos), de la niña Marta del Castillo, que ha servido para poner en evidencia la capacidad de éxito de nuestros investigadores, objeto de sarcasmos por su incapacidad para hacerles “cantar”, cuando la Justicia, con sus instrumentos, puede forzar a que se eviten tantos desmanes en forma de días; meses de trabajo, con dedicación de máquinas y personal, amén del dineral que ha supuesto, cuando un simple gesto podría ayudar. ¿Cuál?. Muy fácil. Los elementos autores del crimen, deberán permanecer encarcelados hasta que aparezca el cuerpo. Si tarda un mes, como si son diez años. Seguro que se pensarían mucho seguir con las estrategias de sus defensas, a la espera de que llegue a prescribir el delito.
En el caso de los incendios, que han arrasado la riqueza forestal del País y que el 95% de los casos han sido intencionados, cuando se consiga detener a autor ó autores que, con toda seguridad, se van a declarar insolventes, se les condene a colaborar en la reforestación con un horario laboral dedicado a la plantación de nuevos árboles. Servicios a la sociedad, se llama ¿no?.
Y en el de los niños Ruth y José, sus angelicales rostros en fotos ampliadas, deberían copar el techo y las cuatro paredes de la celda que jamás deberá abandonar la mala bestia del repudiado Bretón para que al despertar (si es capaz de dormir), se encuentre cada día las caritas de los niños.
Pero me temo que seguiremos lamentando hechos que, de unos a otros, vayan haciendo olvidar los anteriores. Y todo, por la recurrente frase de “la Justicia está así”, cuando se reclama una aplicación adecuada a cada caso. Pues nada. Si está así, cámbiese, que para eso pagamos los contribuyentes. Para que veamos que el trabajo justifique los sueldos.