• 1 de marzo de 2024

¿Por qué es tan difícil acabar con el acoso telefónico?

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En la captura de pantalla diversos números de teléfono relacionados con estafas, timos y llamadas no deseadas

En la captura de pantalla diversos números de teléfono relacionados con estafas, timos y llamadas comerciales no deseadas

Llaman a todas horas. De día o de noche. Fines de semana y festivos incluidos, pese a que la Ley lo prohíbe. Algunos consumidores, hartos del problema, ya hablan de «acoso telefónico».

En ocasiones su hora preferida para molestar es la hora de la siesta, lo que encrespa todavía más a los miles de españoles que sufren diariamente las llamadas telefónicas no deseadas.

Ventas de seguros, empresas de telefonía, estafas con criptomonedas, robo de datos, intentos de acceso ilegal a cuentas bancarias, empresas energéticas, presuntas deudas o recobros…ningún tema escapa del grave problema de las llamadas no deseadas.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, promovió una normativa relacionada con el tiempo límite para ser atendido en un máximo de tres minutos por los servicios de contacto de las empresas, pero todavía no se han tomado medidas para frenar el acoso telefónico de empresas con las que no tenemos ninguna relación como consumidores.

¿Por qué es tan difícil de erradicar este problema del «spam» telefónico? Analizaremos el contexto y algunas de las causas.

Lista Robinson

La «Lista Robinson» surgió para ayudar a las personas a librarse del acoso publicitario a través de llamadas telefónicas, SMS, correos electrónicos, por correo postal o fax.

En teoría, las empresas de telemarketing están obligadas a cotejar los números de teléfono que se han apuntado en la lista para no recibir llamadas.

Es cierto que apuntarse en la Lista Robinson ayuda a reducir en buena medida el número de llamadas telefónicas no deseadas, pero aún seguirán llamando porque no todas las empresas cumplen la Ley. Y los delincuentes todavía menos.

Pongamos como ejemplo una de las numerosas redes delincuenciales que se dedican a estafar a consumidores con presuntas inversiones Forex o con criptomonedas.

Si las llamadas ya son de por sí fraudulentas, es evidente que los criminales no van a hacer caso a la Lista Robinson y efectuarán la llamada para ver si pica el interlocutor.

Falsos números de teléfono con origen en Madrid

Existe también una vertiente del problema que es de índole técnico, y es que los sistemas permiten usar números de teléfono que parecen provenir de Madrid, con prefijos como 911 ó 910, pero en realidad los operadores del «call center» pueden estar ubicados en cualquier lugar del mundo. ¿Cuál es la empresa que se está lucrando con el negocio de crear y vender falsos números españoles a redes de telemarketing fraudulento?

Y otra pregunta sobre los números de teléfono: ¿por qué siguen operando números como el 919978540 que está denunciado miles de veces? De momento, ambas preguntas sin respuesta.

Legislación extranjera

Las leyes españolas son claras: ninguna empresa nos puede contactar si antes no hemos proporcionado el permiso para hacerlo, y deben dejar de llamarnos si lo pedimos claramente. Hasta aquí todo correcto en cuanto a la legislación que deben cumplir las empresas españolas y, si no la cumplen, suelen recibir duras sanciones por parte de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Pero el problema se complica cuando el centro de llamadas está ubicado fuera de España, y esto sucede con mucha frecuencia.

Si nos llaman desde países latinoamericanos, desde Londres, Europa el Este o países del Magreb, las posibilidades de que prospere una hipotética denuncia por acoso son remotas, y caras.

El negocio de los datos

Se suele decir que, si algo es gratis en Internet, es que el producto eres tú. Esta premisa se puede aplicar a empresas de todo tipo, recordemos que uno de los escándalos más famoso lo protagonizó el antivirus gratuito Avast, del que se descubrió que, sorpresa, traficaba con los datos de sus usuarios para fines publicitarios.

Los datos son el nuevo «oro negro» de la era moderna, y cientos de compañías de todo el mundo se dedican a crear perfiles de usuarios lo más acertados posible para luego personalizar las ofertas, o para venderlos a otras empresas.

Así se explica que, en ocasiones, los «spammer» telefónicos saben nuestro nombre completo, porque han comprado los datos a otra empresa, convirtiendo a nuestros datos personales en el «oro» de este nuevo mercado persa.

¿Hay solución?

Así las cosas, la única solución pasaría por implantar legislaciones supranacionales, por ejemplo por parte de la Unión Europea, algo que reduciría el número de llamadas con origen/recepción dentro de los territorios europeos, pero no solucionaría las llamadas que se emiten desde países fuera de la UE, por lo que sería necesario llegar a acuerdos más amplios entre continentes.

Mientras tanto, la única defensa que tenemos como consumidores son los bloqueadores de llamadas y las denuncias ante la AEPD. Y sobre todo la paciencia.

David Laguillo
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David Laguillo

https://www.cantabriadiario.com

David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia