Opinión / Tribuna libre

“Habemus” muchas

Por Elena Hernández Lauffer

{xtypo_dropcap}Á{/xtypo_dropcap}ngela Becerra publicó ayer en el espacio “Mi opinión” del diario ADN una columna (Atemoriza que algo queda) acerca de una madre y un niño en un supermercado en donde supuestamente la madre maltrata a su pequeño con una serie de improperios de escándalo.

Bien, el artículo, obvio es absolutamente subjetivo pues ninguno estuvimos allí para verlo pero…. Ángela si.
Y como ella estaba allí describe a la madre como una mujer amargada de unos 40 años, semejante a la bruja de Blancanieves, capaz de arrancar con fuerza y franca alevosía, energúmena, maltratadora de su vástago, etc., etc. Tanto, que ella desde su condición de mera observadora, dice que le entraron ganas de cogerla y sacudirla como mínimo el doble de veces, de llamar a la Policía, de que la encierren de una vez para siempre en un manicomio….

Vamos a ver mujer ¿Tú tienes hijos? ¿Tú sabes lo que implica para un pequeño arrebatarle a su madre? ¿Si tan merecedora era por la escena protagonizada por qué no llamaste finalmente a la Policía?
¿Te has parado a pensar sobre lo tajante de tu escrito y la también poca piedad y agresividad que desprende?
Entonces…¿A quién hemos de creer?

Tus palabras son leídas porque cuentas con esa gran suerte. Las de ella…. también, porque es probable que puedan ser las mías. ¿Por qué? Porque “habemus” muchas mamás que siendo también de 40 años y sabiendo divertirnos como las que más, muchas tardes, cuando vamos al supermercado y vemos que un renacuajo coge dos chocolates y no los quiere soltar, perdemos el norte por un instante y se nos pone cara de perro, lo que en ningún momento debe descatalogarnos como mujeres de primera.

Piensa que muchas, después de quizá doce horas de trabajo, aunque la mayoría  por A o por B nunca descansamos, después de una probable discusión con un jefe plomo donde los haya, después de dar vueltas mil a la cabeza para ver como pagas la hipoteca, después de ver que Hacienda se ha olvidado de tu devolución, después de ver el precio de los juguetes y que se nos echa encima Melchor, después de ver las mil ayudas a los bancos y que a uno no le perdonan ni una ” peseta”, después de pensar en dentistas de los nenes, lavadas, planchadas, problemas, leotardos desaparecidos, pinzas …ops, no hay pinzas pero sí tres coladas que tender, responsabilidades, ¡no hay leche para el desayuno! angustias, ansiedades y demás y finalmente después de ver que en este país hay tipos como   nuestro querido Urdangarín que no bastándole con casarse con Infanta, “supuestamente” parece ser que se lo ha llevado por la “patilla” mientras a una le “fríen” a impuestos, pues hombre, entiende que una pueda cuanto menos que perder un poquito los estribos en un momento dado y cambiar su lenguaje culto y refinado por unos cuantos ladridos y no por ello sea merecedora de una camisa de fuerza.

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