Un ayuntamiento contra una anciana

La lucha es claramente desigual: el Ayuntamiento de Santander está utilizando sus fuertes herramientas de poder contra la anciana Amparo y contra la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Amparo no quiere ser desalojada de su vivienda por una expropiación sobre la que hay más sombras que luces. Las luces, según el consistorio, una obra que el Ayuntamiento considera de «bien común».

Las sombras, en forma de cambios en la valoración de los terrenos, cambios que afectan de forma directa y decisiva al precio de la vivienda de la anciana. Las sombras, nuevamente, en la obstinada argumentación por parte del consistorio santanderino en que la anciana podía haber comenzado un contencioso administrativo contra la decisión municipal.

No deja de ser sangrante que el Ayuntamiento de Santander insista en la argumentación de la posibilidad de Amparo de reclamar judicialmente el valor dado a la expropiación de la vivienda, cuando todo el mundo sabe que en España es prácticamente imposible luchar en los juzgados contra la administración. Un Ayuntamiento, o cualquier otra institución pública, juega con pólvora del Rey, en terreno propio, y sus recursos de lucha son ilimitados. Por el contrario, tanto Amparo como cualquier particular, deben adelantar dinero para ejercitar su derecho a la Justicia: España no es jurídicamente país para pobres, gracias a Gallardón. Además, la lucha jurídica se debe mantener en el tiempo, y los recursos de cualquier particular son limitados, al contrario que los recursos de cualquier administración, sin límite.

El alcalde santanderino utilizó, además, su indudable influencia mediática para, Tribuna Libre en la mano, seguir su peculiar lucha desde el pedestal contra un particular, publicando sus opiniones en uno de los medios de comunicación más populares de Cantabria. Amparo y la PAH, sin embargo, no tienen tan fácil acceso a los medios de comunicación. Nuevamente nos encontramos, por lo tanto, en una lucha muy desigual.

Hay que tener en cuenta que un ayuntamiento no puede lanzarse sobre un ciudadano particular, no puede caer con todo su peso sobre un ciudadano. Las herramientas de poder de un consistorio deben utilizarse para cosas positivas, no para caer sobre la indefensa posición de unos pocos ciudadanos. Debemos, por lo tanto, llamar al entendimiento y al diálogo, para solventar un tema que nunca debería haber llegado a la situación actual.

 

 

David Laguillo

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David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia