Editorial

Cantabria necesita otro capitán de barco

{xtypo_dropcap}C{/xtypo_dropcap}antabria necesita un buen capitán de barco para navegar y salir a flote en las turbulentas aguas de la crisis. Y, tras los últimos acontecimientos, los indicios parecen desvelar que ese capitán no es Ignacio Diego (PP).
Este pasado jueves pasará a la historia como uno de los días más negros en cuanto a anuncios realizados por un representante institucional de altura.
{xtypo_quote_left}Si Diego no conoce otra manera de sacar a Cantabria de la crisis que estrujar al ya depauperado ciudadano medio, quizá Ignacio Diego no sea el capitán adecuado para gobernar el barco de Cantabria{/xtypo_quote_left}
Un gobernante está obligado moralmente a no traer más dolor a las vidas de los ciudadanos angustiados, y eso es exactamente lo que hizo ayer el presidente cántabro. Trajo dolor y angustia.
Diego anunció severas medidas de recorte, ajustes y subida de impuestos. Subidas de impuestos generalizadas, y por lo tanto injustas, porque afectan por igual a familias pobres o a personas ricas, y es ahí donde Diego comete el mayor error de sus medidas: ahoga más a una población cántabra ya de por sí asfixiada por múltiples pagos a los que casi no pueden hacer frente.
Si Diego no conoce otra manera de sacar a Cantabria de la crisis que estrujar al ya depauperado ciudadano medio, quizá Ignacio Diego no sea el capitán adecuado para gobernar el barco de Cantabria. Sin embargo, aún en el hipotético caso de unas elecciones anticipadas, otro problema añadido es la inexistencia de opciones. No hay banquillo en la oposición por si acaso Diego falla en su durísimo y doloroso plan de ajustes para intentar sacar a Cantabria de la crisis.

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