Opinión / Tribuna libre

Cuatro horas con Mariano

Manuel Haro Alcalde

Por Manuel Haro Alcalde

Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}N{/xtypo_dropcap}unca una reunión entre gobierno y oposición había durado tanto tiempo. Al menos, que recuerde, pero esta vez, Rajoy jugaba en casa y recibió a Rubalcaba para “jugar un partido” de cuatro horas.

No sé por qué recuerdo la famosa obra de Miguel Delibes “Cinco horas con Mario”. Monólogo interpretado, entre otras, por Lola Herrera (ocupada ahora en menesteres de pancartas y bandera republicana como “atrezzo” elegido), con la variante de que, lejos de convertirse en circunloquio, se tradujo a una más que importante reunión para tratar asuntos patrios.

La noticia, es buena. Es algo que echábamos en falta hace tiempo, ya que a través del diálogo, puede llegar el consenso. Algo imprescindible para que, tirando del mismo lado de la cuerda, se pueda conseguir lo que tanto anhelamos. Intentarlo, por lo menos.
Cuatro horas dan para mucho. Incluso, para compartir almuerzo donde, como se sabe, las confidencias parecen aflorar más fácilmente.
Tanto Rajoy como Rubalcaba, son conscientes, supongo, del drama que estamos viviendo y cada uno, defendiendo su legítimo derecho a proponer sus ideas, parecen dispuestos a unir fuerzas para sacarnos del atolladero.

Y si las confrontaciones en el Congreso parecen norma de obligado cumplimiento, cuando se producen encuentros en la intimidad es donde pueden y deben tratarse los asuntos de estado con serenidad. En esta ocasión, quiero estar convencido de que ambos políticos han acordado medidas que lleven a la búsqueda de soluciones que, para qué engañarnos, no serán ni fáciles ni cercanas.

La reforma laboral es ahora el “caballo de batalla” más inmediato, cuyo consenso se antoja difícil; muy difícil, como lo demuestra el hecho de que la última llevada a cabo en 2.010, no resolvió los problemas que se mantienen intactos.
Esperan decisiones difíciles, drásticas, dolorosas. En el recuerdo está la Alemania de Schroeder, cuyos resultados tardaron dos años en llegar, pero hoy, su tasa de paro es envidiada por otros países. Entre ellos, el nuestro. Después de ese tipo de decisiones.

Creo que la reunión ha sido positiva, interesante. El tono parece cordial y el acercamiento entre los dos hombres de estado solo puede acarrear un rayo de esperanza. Aunque en el Congreso de los Diputados se repitan los enfrentamientos que ojalá sirvan solamente para poner “plomo en las alas”, pero también para que afloren soluciones.

 

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