Haulotte, la crónica de una muerte anunciada

Por Manuel Haro Alcalde

Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}U{/xtypo_dropcap}n topicazo, la frasecita, pero es que ni pintada. Corría el año 2.007, cuando por el Municipio de Reocín sonaban campanas de gloria. Obras, instalaciones, puestos de trabajo, inversiones, fábricas, centro comercial.

Nada. Mucho ruido y pocas nueces.
Caras largas, muy largas se nos ponían delante cuando poníamos en duda realidades que sonaban a cantos de sirena. Toda la vida dos y dos han sumado cuatro. Entre otras cosas, porque Pitágoras no era un guasón. Y uno,
en su ingenuidad compartida y, por qué no decirlo, interesada por el bien del pueblo que le vio nacer, como que se lo creía. Sobre todo, cuando el Gobierno Regional de turno (PRC-PSOE), hacía una inversión casi de
escalofrío: ¡¡400.000 euros!!, para que los franceses de la firma “Haulotte” se instalaran en un indeterminado polígono industrial.
Pero resulta que los dos más dos ya empezaban a sumar menos, hasta que dejaron de sumar.
Mientras tanto, por el camino, viajecitos (¡qué viajecitos!: excursiones, ferias y… bueno, para qué seguir, si se lo imaginan) a la “casa central” o a donde terciase.
Para ello, las correspondientes promesas: creación de 600 puestos de trabajo que se quedaron en 180 hasta bajar a los 72 que actualmente se van a la calle. Ni les cuento la riada de ilusionados aspirantes a empleo, que desfilaban con su “currículum”, a la espera de una respuesta amable, lejos del habitual “¡Ya le llamaremos!”. Llamada que nunca se produjo.
Sí. Es cierto. “Haulotte” fabrica (fabricaba, en éste caso), carretillas elevadores e instrumentos para una construcción desaparecida y que se nos está llevando por delante, pero queda una pregunta en el aire: ¿Quién responde a esta situación?. ¿Qué pasará, aparte de nada, con la millonaria inversión de nuestro dinero? Porque “Haulotte” se va de “mudanzas”, pero ¿a dónde?. ¿Y los 72 damnificados?
Hay muchas preguntas sin respuestas. Pero hay una respuesta que, curiosamente, no había tenido ninguna pregunta: el Municipio de Reocín ha reducido su deuda en 836.000 euros en solo seis meses. ¿Alguien había preguntado si ello iba a ser posible?. Tal vez nadie se atrevió, cuando se ha venido observando que los dispendios, derroches, viajes, vacaciones presuntuosas y deudas sin pagar, han pasado a mejor vida. Tal vez sí es verdad que se acabaron las “vacas gordas”. “Gordas”, pero “infladas” con mentiras, como centros comerciales, cines, restaurantes…