Laredo despide a los regatistas de la competición de batelekus de San Juan de Luz

La treintena de remeros participantes en la regata de «batelekus» -antigua embarcación pesquera típica de San Juan de Luz- han partido a primera hora de esta mañana para proseguir su travesía entre Cantabria y su villa de origen. La lluvia ha dificultado los primeros compases de una regata en la que los tripulantes han demostrado una notable destreza bogando a buen ritmo en las revueltas aguas del Cantábrico.

El alcalde de Laredo, Ángel Vega, acompañado del director de Marina de Laredo, Antonio Bocanegra, ha despedido desde mitad de la bahía pejina a una expedición que ha agradecido la hospitalidad de los laredanos alzando los remos en señal de respeto. Su arribada a la villa tuvo lugar a las tres de la tarde del lunes, tras haber partido de Pedreña. El salón de Plenos del Ayuntamiento acogió a todos los participantes así como al amplio operativo de embarcaciones de apoyo. Los organizadores obsequiaron al alcalde con una reproducción enmarcada del cartel de la presente edición. Por su parte, el anfitrión les hizo entrega del motilón o noray con el que en Laredo se agasaja a sus visitantes más distinguidos.

Esta prueba supone la vigésima edición de una iniciativa impulsada en esta localidad vascofrancesa para reivindicar los usos tradicionales con los que sus gentes de la mar acometían tradicionales costeras como la del bocarte o la sardina. El riesgo de que las últimas embarcaciones de este tipo acabaran por desaparecer motivó que la asociación «Ur-Ikara» pusiera en marcha un desafío en el que cada año toman parte casi una decena de batelekus. Con tres tripulantes a bordo, dos bogadores y un patrón, su disposición contrasta con la de los bateles propios de esta zona del Cantábrico, que embarca a cinco tripulantes, cuatro remeros y el patrón. Es sólo una de las notables diferencias que despertarán la curiosidad de quienes se topen con tan singular comitiva.

Otras responden al peso de las embarcaciones, que antes de las últimas innovaciones alcanzaban los 200 kilos, peso incluso superior al que hoy dan en báscula las más modernas traineras. Otra de las diferencias apreciables a golpe de vista reside en la disposición de los remeros, ya que los dos bogadores van a la banda de estribor, a diferencia de la colocación alterna más habitual en nuestras aguas. Asimismo, el patrón no sólo gobierna el barco, sino que en muchos tramos de la travesía se convierte en un remero más, lo que redunda en el avance de unas embarcaciones que navegan a una media de 4 millas por hora.

Dos décadas después de activar esta iniciativa, los organizadores han optado por extender el recorrido hasta aguas cántabras. Una decisión que tiene que ver con la mejor puesta a punto física de los participantes, así como con la mejora en los materiales con los que se construyen barcos y remos. Mantener el ritmo de competición tradicional exigía optar entre limitar la participación a embarcaciones antiguas, o extender el ámbito geográfico. La decisión adoptada fue la de ensanchar la estela de unas costumbres que, por primera vez, han sido conocidas en Cantabria. Tras recalar en Getxo, a los participantes les quedarán pendientes las etapas con final en Bermeo, Mutriku, San Sebastián y San Juan de Luz, donde concluirá la travesía el sábado con una cena de hermandad para 500 personas.

David Laguillo

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David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia