No tenéis vergüenza…ni prudencia

{xtypo_dropcap}A{/xtypo_dropcap}sí, con el tuteo porque no merecéis el trato de usted que se da a los señores: no tenéis vergüenza. Hablar de banqueros codiciosos, inmorales e innobles es casi más difícil que hablar del yonqui de la esquina que le acaba de robar el bolso a una anciana para pagarse un chute de la ‘dama blanca’. Vosotros no le robáis el bolso a la anciana, pero sí la desahuciáis de su casa si no paga la hipoteca.
Y todos estos actos obscenos, y muchos más, los hacéis después de haber lloriqueado una lluvia dorada de millones de euros públicos para seguir chupando del bote y ganando vuestros indecentes y millonarios sueldos y jubilaciones.
{xtypo_quote_left}lloriqueáis por una lluvia dorada de millones de euros públicos para seguir chupando del bote{/xtypo_quote_left}No tenéis vergüenza, y ya de ética ni hablamos. Pero centrémonos solo en la vergüenza, esa cualidad de sentir pudor cuando se realizan actos innobles. Es la capacidad, quizá también relacionada con la empatía, para ser capaz de reaccionar ante el mal ajeno, de ser capaz de reconocer y enmendar los errores, más si cabe teniendo en cuenta que ese mal está creado por vosotros mismos, fontaneros de las finanzas. En resumen, creáis un banco, lo gestionáis mal pero os forráis, lo gestionáis cada vez peor pero os seguís forrando, y cuando ya la gestión es tan nefasta que huele a hundimiento, pedís dinero al Estado, a todos los españoles, para seguir forrándoos.
{xtypo_quote_right}Os falta la prudencia porque algún marginado, en un brote de locura, puede llegar a realizar cualquier barbaridad como reacción a vuestra total y absoluta falta de vergüenza{/xtypo_quote_right}
No tenéis vergüenza porque si un directivo de un banco o caja se jubila o se va de la empresa cobrando millones y millones, y dejando a la empresa hecha un desastre, es indecente. Más todavía si ese ejecutivo pertenece a una empresa en la que el Estado ha metido mucho dinero, con dinero de todos los españoles incluida la viejecita del bolso o la familia desahuciada por no tener trabajo y no pagar la hipoteca.
Llegados a este punto, incluso el delincuente habitual de los barrios marginales puede tener, en ocasiones, un mayor concepto de la vergüenza que vosotros. Con vuestros carísimos trajes, vuestras maravillosas corbatas y vuestro fastuoso modo de vida, no solo no tenéis vergüenza, sino que además no tenéis prudencia.
Os falta la prudencia porque en la coyuntura actual, cualquier día de estos, quizá cualquiera de los miles de trabajadores asfixiados, los marginados, los jóvenes o quizá incluso los ancianos, en un brote de locura pueden llegar a realizar cualquier barbaridad como reacción a vuestra total y absoluta falta de vergüenza.

David Laguillo

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David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia